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La Facultad de Medicina de la Universidad de Costa Rica conmemoró su 65 aniversario con un inaugural dedicado a reconocer su aporte histórico en la formación de profesionales de la salud, la investigación científica y el fortalecimiento del sistema de salud costarricense. La actividad reunió a autoridades universitarias, representantes de instituciones del sector salud, personas egresadas de la primera generación de medicina, docentes, estudiantes y personal administrativo. 

Durante su intervención, el decano de la Facultad de Medicina, Dr. Fernando Morales Martínez, recordó que la Universidad de Costa Rica aprobó el inicio de la carrera de Medicina el 16 de mayo de 1960, y que su inauguración se concretó el 6 de marzo de 1961, fecha que marcó el inicio formal de la enseñanza de la medicina en Costa Rica. Señaló que, antes de ese momento, quienes deseaban estudiar esta disciplina debían salir del país, lo que convertía esa posibilidad en un privilegio restringido. Desde esa perspectiva, insistió en que la creación de la carrera constituyó un hito académico y social para el país. 

El Dr. Morales, también repasó el crecimiento de la Facultad a lo largo de estos años. En su discurso destacó la incorporación de la Escuela de Enfermería en 1971, así como la integración posterior de otras unidades académicas como Nutrición, Salud Pública y Tecnologías en Salud. Además, destacó el desarrollo de centros de investigación especializados y el Instituto de Investigaciones en Salud (INISA), que en conjunto han contribuido a consolidar un impacto importante en la docencia, la investigación y la acción social. Se resaltó la formación humanística de sus egresados, la acreditación y reacreditación de sus carreras, los resultados alcanzados por su estudiantado en evaluaciones nacionales y el trabajo conjunto sostenido con instituciones como la Caja Costarricense de Seguro Social y el Instituto Nacional de Seguros.  

Uno de los momentos más significativos del acto fue la participación del Dr. Rodolfo Esquivel Ferrero, en representación de las personas egresadas de la primera generación de la Escuela de Medicina. En su mensaje el Dr. Esquivel señaló que la apertura de la carrera no significó únicamente la creación de un nuevo programa universitario, sino también un paso decisivo para fortalecer la formación académica en medicina y la atención de la salud en el país. Añadió que se democratizó el acceso a la enseñanza médica y consolidó la idea de la universidad pública como un motor del desarrollo nacional. Insistió en que conmemorar esta fecha no debía ser solamente un ejercicio de nostalgia. Más bien, planteó que el aniversario obliga a preguntarse si las nuevas generaciones están a la altura del legado recibido. En ese marco, hizo un llamado a defender la universidad pública, la investigación rigurosa, el trato respetuoso hacia las personas pacientes y la vigencia de un sistema de salud solidario. 

Por su parte, representantes de organizaciones vinculadas con el ámbito médico y académico destacaron la proyección nacional de la Facultad. El Dr. Manuel Gadea Nieto, en representación de la Academia Nacional de Medicina, afirmó que la historia de una Escuela de Medicina solo puede sostenerse sobre una visión amplia de la formación humana, no solo profesional. En esa misma línea, el Dr. Aristides Baltodano Agüero, presidente de esa entidad, recordó que la Facultad ha sido protagonista, muchas veces de manera silenciosa, de algunos de los cambios más importantes en salud pública en Costa Rica. También recordó experiencias de estudiantes que realizaban trabajo voluntario en comunidades, y señaló que esas iniciativas fueron una base importante para lo que después se desarrolló como acción social universitaria. 

El presidente del Colegio de Médicos y Cirujanos de Costa Rica, Dr. Elliot Garita Jiménez, centró su mensaje en la dimensión ética de la profesión. Señaló que la medicina exige excelencia técnica, actualización constante, innovación, pensamiento crítico y manejo de nuevas tecnologías, pero advirtió que todo eso resulta insuficiente sin una base moral sólida. En sus palabras, el verdadero centro de la profesión no es el hospital, sino la persona paciente, y por ello Costa Rica necesita no solo médicos brillantes, sino médicos profundamente humanos. 

Desde la Organización Panamericana de la Salud y la Organización Mundial de la Salud, el Dr. Alfonso Tenorio destacó que la Facultad de Medicina de la UCR ha sido una de las claves para entender los sobresalientes indicadores de salud pública de Costa Rica. En su discurso mencionó, entre otros elementos, el control de enfermedades transmisibles, la baja incidencia de tuberculosis en comparación con otros países del continente y la estrecha articulación entre universidad, seguridad social, ministerio y otras instituciones públicas. Según afirmó, uno de los mayores logros del modelo costarricense ha sido evitar una separación entre lo que se enseña en las aulas y lo que el país realmente necesita en materia de salud. 

El Dr. Tenorio, señaló que la estructura académica de la Facultad, integrada por varias escuelas y programas, expresa una visión integral e interdisciplinaria de la salud. Menciona que esa articulación será crucial para enfrentar retos como el envejecimiento saludable, la transición epidemiológica, el aumento de las enfermedades no transmisibles y la transformación digital del sector, incluida la incorporación de herramientas de inteligencia artificial en los procesos formativos y sanitarios. 

En su mensaje de cierre, el rector de la Universidad de Costa Rica, Dr. Carlos Araya Leandro, afirmó que la conmemoración del 65 aniversario de la Facultad de Medicina representa el reconocimiento de una de las obras académicas y sociales más relevantes de la historia universitaria y nacional. Señaló que su creación respondió a una visión de país que entendió, desde temprano, que salud, ciencia y educación pública debían avanzar de manera conjunta para garantizar la dignidad humana. Señaló que los desafíos del futuro exigirán seguir fortaleciendo la investigación biomédica, la formación especializada, la innovación tecnológica y el trabajo conjunto entre distintas áreas. 

La conmemoración dejó así un mensaje claro: la Facultad de Medicina de la Universidad de Costa Rica ha sido clave no solo en la formación de profesionales de la salud, sino también en la construcción de un modelo de atención basado en la ciencia, la ética, la vocación de servicio y el compromiso con la sociedad costarricense. 

Elaborados por: Nahomi Carrillo Lobo, Estudiante de Comunicación Colectiva


 

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